miércoles, 22 de octubre de 2008

A líneas revueltas III. En busca del ICC perdido

Artículo publicado en Vistazo a la Prensa en octubre de 2008
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Siguiendo con la serie de artículos denunciando despropósitos –cuando no abusos- de las distintas operadoras de telefonía sobre el sufrido consumidor, me van a permitir mis queridos reincidentes que les narre la historia de Cristina, una de mis queridas –aunque desconocida- reincidentes con la que contacté a través del foro de uno de mis artículos de Vistazo a la Prensa, también relativo a desvaríos telefónicos, donde ella me participaba de los quebraderos de cabeza que le causó Movistar a causa de su intención de abandonar la compañía azul para pasarse a la competencia. Les pongo en antecedentes y luego les cuento.

Si alguno de ustedes pretende cambiarse de compañía de telefonía móvil y desea mantener su mismo número de teléfono –a eso se le llama portabilizarse- la operadora de destino le solicitará que usted les facilite su número de ICC. Ese número viene impreso en el reverso de su tarjeta SIM y consta de trece números. Para obtenerlo no hay más que sacar la tarjeta de su alojamiento y mirar en su reverso. El problema aparece cuando la tarjeta tiene ya unos añitos y el número se desdibuja hasta el punto de resultar ilegible. Hasta hace poco más de un año, cualquiera lo podía obtener tecleando en su propio móvil el siguiente código: asterisco, almohadilla,102, almohadilla y tecla de llamada. Como por arte de magia, el número aparecía en la pantalla del terminal, y con él podía solicitar diversos servicios, como la cancelación de sus datos en los ficheros publicitarios de Movistar -para evitar que luego le torturen con llamadas y mensajes a la hora de la siesta informando de sus espectaculares promociones- o, incluso, para cambiarse de compañía de telefonía sin tener que cambiar de número.

Pues parece ser que actualmente, marcando ese código, ya no aparece el número ICC entero, sino sólo los cinco últimos dígitos y, según se rumorea en los foros de telefonía, los teleoperadores de Movistar han recibido instrucciones de no facilitar ese número y aquí es donde aparece Crisitina, mi desconocida reincidente, que una mañana decide que esto no es vida, que su convivencia con Movistar no la satisface y pretende iniciar nueva relación con Vodafone. Contacta con Vodafone y le solicitan el número ICC, y es cuando Cristina comprueba con pavor que el número se ha desvanecido de su tarjeta. Le advierten en Vodafone que en Movistar le van a poner mil pegas para obtener el ICC, pero que se lo han de facilitar porque ese número le pertenece.

Y allí que se va Cristina a un distribuidor Movistar de Sevilla, cargada de ánimos, a obtener el salvoconducto de su divorcio telefónico. Les informa de su voluntad de cambiar de operadora y les solicita que le faciliten, a tal efecto, su número ICC, pero se encuentra con que una señorita de Movistar le informa que en la tienda no pueden dárselo, pero que se lo facilitarán a través del teléfono 609, atención al cliente Movistar.

Y allí que se va Cristina, teléfono en mano, a llamar al 609 en pos de su ICC y le contestan –no se lo pierdan- que se lo tienen que dar en una tienda/distribuidor Movistar.

Y allí que se va Cristina –ya un poco mosca- de nuevo a la tienda/distribuidor comercial Movistar, en la Plaza Nueva de Sevilla, para más señas, a contarle que el 609 la manda allí y de allí, nuevamente, la vuelven a mandar al 609 insistiéndole en la tienda en que ese trámite corresponde a los servicios de atención telefónica de Movistar. Cristina, que ha hecho alguna averiguación por su cuenta, sabe que in extremis puede recurrir a solicitar un duplicado de la tarjeta –servicio por el que Movistar cobra 5 euros, que aunque no lo parezca, son ochocientas y pico pesetas de las de antes- tarjeta que, al ser nueva, sí va a mostrar en todo su esplendor esos pedazos de números que conforman el ICC, y le plantea esa posibilidad a una de las dependientas de Movistar, quien le contesta que si desea puede hacerlo, pero que debe insistir en el 609 pues es allí donde deben facilitarle el ICC.

Y allí que se va Cristina, otra vez teléfono en mano, marcando el 609, donde de nuevo la remiten a la tienda con la misma cantinela de las ocasiones anteriores.

Y allí que se va Cristina – que a estas alturas ya es capaz de hacerse el camino con los ojos vendados- a la tienda y, después de retransmitirles por enésima vez ese partido de Ping Pong en el que ella es la pelota, solicita que le hagan un duplicado de la tarjeta para evitarse más mareos y más vaivenes.

¿Y saben lo que le contestó la comercial de Movistar?

- Muy bien, señorita, para hacerle el duplicado necesito su número ICC

Cristina, después de dudar un momento entre cortarse las venas y dejárselas largas, respira hondo, y se dice para sus adentros “Ataraxia, Cristina, ataraxia –que para eso es reincidente de un servidor- e intenta explicarle que, precisamente, si quiere un duplicado de la tarjeta -que puñetera falta le hace un duplicado, pues la suya funciona perfectamente- es para obtener el puñetero ICC, y, que si ella tuviera el dichoso ICC, a buenas horas se hubiese pasado el día dando viajes de la tienda a casa y de casa a la tienda. Asimismo le informa que en esa misma tienda, esa señorita de allí –señalando a otra Movistar Girl que ahora, disimuladamente, silba y mira el techo como si no fuera con ella- le había informado que sí podían tramitarle allí mismo el duplicado de su tarjeta.

- Pues va a ser que no, porque los datos de la tarjeta son confidenciales y sin el ICC no podemos facilitarle el duplicado, porque si usted no tiene el ICC esa tarjeta podría ser incluso robada.

O sea, que encima llaman choriza a la pobre Cristina. Alucinante.

Cristina cambia de táctica y se acerca a otra tienda Movistar donde tiene mucho cuidado en no decir que necesita la tarjeta para obtener el ICC y así cambiarse de operador, sino que pone una excusa cualquiera, como que un tanque le pasó por encima de su móvil el día del desfile y que le ha dejado la tarjeta hecha unos zorros.

Y allí, sin pedirle el PIN, ni el PUK, ni la SIM, ni el ICC, ni siquiera su nombre, previo pago del diezmo, que diga de los cinco euros, le dan una tarjeta flamante, con un ICC reluciente con el que se va a una tienda Vodafone donde la portabilizan. Cristina cursa tres reclamaciones en el servicio del 609 y fin de la historia.

Y un servidor, que por aquello de documentarse, pero más aún por empatizar con su querida reincidente Cristina, se agarra el teléfono y llama al 609.

- Movistar, buenos días, le atiende Mari Pili
- Hola Sonia, mira, verás, que necesito saber mi número ICC.
- Sí, mire: ha de marcar asterisco, almohadilla, 102, almohadilla y tecla de llamada.
- Ya lo he hecho y sólo me aparecen cinco cifras, y tengo entendido que el ICC consta de trece.
- ¿Y para qué necesita usted el ICC completo?
- Pues para irme a la competencia.
- No se lo podemos facilitar aquí, para eso debe dirigirse usted a un distribuidor Movistar.
- Es que vengo de allí y me han dicho que me lo tenía que dar usted.
- Pues le han informado mal, ya le digo que eso lo han de hacer ellos.
- Está bien, Muchas gracias, Sara.
- Gracias a usted por su llamada.

Llamada a una tienda/distribuidor de Movistar

- Buenas, le resultará increíble pero el pasado día 12, estuve en Madrid viendo el desfile, y se me resbaló el móvil justo cuando pasaban los tanques, y, mi pobre móvil, allí que fue dando tumbos hasta ir a parar precisamente debajo de un pedazo de tanque verde –escucho risas contenidas de fondo-, pero un tanque enorme, no se crea que era de los chiquititos. Puede usted imaginarse cómo ha quedado el pobre móvil. La tarjeta parece entera, pero al ponerla en otro terminal me da error de lectura en la SIM.
- No me extraña. Si le pasó por encima un tanque –risas, esta vez descaradas-Probablemente esté dañada la SIM. Pásese usted por aquí y le hacemos un duplicado al momento.
- ¿Necesitaré algún documento?
- Nada, nada. Eso sí, el duplicado le va a costar 5 euros.
- Claro, claro, lo comprendo. Muchas gracias, voy para allá.
- Hasta ahora.

Obviamente no fui, y se quedaron con las ganas de verle la jeta al cenizo que se le cayó el móvil debajo de un tanque.

Investigando por los foros de adictos al móvil en Internet, aparece un truco para descubrir el número ICC cuando éste se ha borrado de la tarjeta. Consiste en frotar la tarjeta con una goma de borrar. Según cuentan, después de frotar durante unos segundos, si se mira la tarjeta a contraluz los números aparecen con cierta nitidez. Este consejo le llega tarde a Cristina, pero quizás le pueda servir a alguno de mis queridos reincidentes. Y si no funciona y han de ir a una tienda de Movistar, recuerden: necesitan la tarjeta porque les pasó un tanque por encima. Ni se les ocurra mentar que es para cambiar de compañía, que ya ven de qué manera marearon a nuestra querida reincidente Cristina.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Vaya, perdon, quizas era yo el que conducia el "Tanke" (o carro de combate como lo llamamos nosotros XD) que escacho tu movil.

Un saludo

Amparo dijo...

Estoy en el mismo caso que tu amiga Cristina.
Lo de la goma de borrar ha conseguido que los pocos números que se veían ya no se vean, así que me he quedado igual.

Estaba harta de que me toreasen en telefónica y acabo de poner una reclamación en la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones (he puesto la dirección en mi nombre) porque Telefónica me impide la portabilidad, cosa que debe facilitarme por ley.

Si tienes firma electrónica la reclamación la tienes hecha en 1 minuto.

Un saludo