miércoles, 26 de diciembre de 2007

Estopa.

Artículo publicado en Vistazo a la Prensa en julio de 2004

Estopa, además de los desperdicios que quedan de hilar la seda, el cáñamo o el lino, es un grupo musical formado por dos hermanos que gozan de un notable éxito entre nuestra población juvenil.

Van de chicos de barrio proletario y hablan de sus juergas, de sus borracheras, de coches robados y de los porros que se fuman. Son chicos de la calle que suelen tratar ese tipo de temas en sus canciones, temas ejemplarizantes e ilustrativos de sus valores, que, quieran ellos o no, promueven con sus canciones entre su público.

Dicen los de Estopa en una de sus letras: “Lo reconozco, fumo porros a diario. Me fumo uno y es como poner la radio”. Y digo yo… ¿no les saldría más a cuenta poner la radio sin más? Evitarían el aplatanamiento progresivo de sus neuronas, les saldría infinitamente más barato y los padres de hijos adolescentes estaríamos muchísimo más tranquilos de saber que las actividades de las que presumen los ídolos musicales del momento son bastante más inocuas que el consumo de hachís. Habrá quien me diga que la COPE o la SER (según desde qué lado se mire) pueden ser también la mar de nocivas por manipuladoras. Pues a quien me lo diga le diré que quizás sí, pero de esas manipulaciones se puede salir con éxito y, si no se sale, pues tampoco pasa nada, que a ver si no cómo se come que tengamos a según qué diputados. Sin embargo, aún así, el hecho de votar a golpe de manipulación mediática, no fastidia pulmones y neuronas a espuertas.

Hará unas semanas, el Presidente del Gobierno se reunió con varios músicos del panorama nacional quienes le presentaron sus quejas respecto a la piratería musical en los “Top Manta”. Pues salió el mayor de los hermanos Muñoz, que así se apellidan los de Estopa, diciendo que la solución no es más policía, que demasiada policía tenemos ya. Eso es también lo piensan, además de otros especímenes de más compleja naturaleza, aquéllos relacionados con el mundo de las drogas.

En honor a la verdad es cierto que en alguna canción expresan el rechazo a otros estupefacientes de los llamados duros. Imagino que alienados por cierta “cultura” pro cannabis, muy arraigada en algunos sectores de la población, que considera esas substancias poco menos que el elixir de la vida. Pero promoviendo el consumo de hachís, ni que sea sólo a base de canciones, no se está haciendo otra cosa que introducir a sus consumidores en el oscuro y trágico mundo de las drogas.

Aunque lo curioso del caso es que -pese al aplatanamiento neuronal- musicalmente hablando, estos chavales no lo hacen mal. Su sonido y su ritmo son peculiares y algunas de sus letras son ingeniosas e incluso buenas, pero cuando se empeñan en hacer apología del consumo de alucinógenos, se alegra uno de ver sus discos en los “Top Manta” (y eso que sobra policía) y desearía éste que les escribe que sólo en esos lugares vendiesen su música. A ver si así dejan de ser rentables a la discográfica y los envían allí donde habita el olvido, lugar densamente poblado por multitud de artistas en desuso, hasta que recapaciten sobre la inconveniencia de alguna de sus letras.

¿Y no habría nadie en sus discográficas que les dijera: “Vamos a ver, chavales… sed conscientes que vuestra música la van a escuchar también críos de doce y trece años a los que podéis llegar a confundir con vuestro discurso?”. Pues no. No debe haber nadie con ese cometido en las compañías de discos, y si lo hay, ni puñetero caso que le hacen al hombre.

Y ya que las discográficas optan por vender cedés toda costa, sin importarles qué mensajes envían ni a quién van dirigidos, al menos las televisiones y radios públicas, ésas que todos pagamos con nuestros impuestos, sí debieran velar por lo que ofrecen y a quién se lo ofrecen. Ellas sí estarían en disposición de establecer unas normas éticas que impidieran que se lanzasen mensajes en favor del consumo de drogas ilegales. Si no es así –que no lo es- nos encontramos ante el enorme contrasentido que supone el hecho de que esté prohibido emitir anuncios de tabaco en la televisión y que, sin embargo, nos emitan en la franja horaria de máxima audiencia a los de Estopa cantando lo fabulosísimo que es fumar porros a diario. Al menos, igual que en los paquetes que tabaco nos advierten de los peligros del vicio del pitillo, los discos de esta gente, cuando insistan en hacer apología del consumo de drogas, debieran llevar una etiqueta, tan grande como la de las cajetillas de cigarrillos que dijera: “Lo que dicen éstos en la canción número siete, además de ser una solemne tontería, puede producir los siguientes efectos:

  • Alteración del sistema nervioso: Riesgo de esquizofrenia y de paranoia.
  • Falsa lucidez del pensamiento, alienación de la conciencia.
  • Destrucción rápida de las fibras de los pulmones y lesiones cerebrales.
  • Disminución de la resistencia a enfermedades comunes. (gripe, bronquitis, hepatitis…)
  • Aumento de la cantidad de células anormalmente constituidas.
  • Reducción de la capacidad sexual y de las hormonas sexuales masculinas.
  • Acumulación de toxinas en los tejidos grasos, en el cerebro y en las glándulas sexuales.
  • Alteraciones en el crecimiento.
  • Etcétera, etcétera, etcétera…

7 comentarios:

DDAA dijo...

Más que de cultura "pro cannabis" o de "elixires de la vida", deberíamos hablar de un movimiento que está a favor del fin de las multas por tenencia o consumo de esta planta y sus derivados, multas que se han multiplicado exponencialmente de unos años a esta parte. Le invito a que visite nuestra web para que sus artículos no sean tan bochornosos, patéticos y desinformados como este.

Miguel Martínez dijo...

Quizás tenga usted razón y mis artículos sean patéticos y bochornosos. Difiero en cuanto a lo de desinformado pues quien le escribe puede garantizarles quepor formación y por profesión alguna información sí tiene sobre el tema, pues ha trabajado con dorgodependientes durante más de 20 años. Incluso ha visto morir a unos cuantos de ellos, y le garantizo que todos empezaron con los infoensivos "canutos". No se puede pregonar el consumo responsable entre adolescentes, palabra cuya etimología "que carece de ciencia" expresa claramente lo vulnerables que pueden ser esos jóvenes ante las drogas.

Atentamente,
M.M.

DDAA dijo...

Lo que caracteriza al cannabis y a otras drogas ilegales frente a drogas como el alcohol no es su consumo entre adolescentes ni los problemas sanitarios que causa, sino precisamente que el uso en adultos está castigado con onerosas multas. Dejemos de usar a los adolescentes como pretexto para castigar a mayores de edad que no hacen daño a nadie más que a sí mismos.

Su formación en drogodependencias poco tiene que ver con esto y desde luego que debería actualizarla, pues la teoría de la escalada ya no la maneja ni el más ignorante de los drogabusólogos.

Nadie -a excepción de quienes continuamente intentan desvirtuar nuestros verdaderos argumentos- dice que los canutos sean "inofensivos" ni conozco a antiprohibicionistas que aboguen por permitir el consumo en menores de edad. Dejemos estas chiquilladas a un lado y empecemos a hablar de política, de derecho y de libertades, que es de lo que va este asunto. Me da la impresión de que muchos de esos menores cuya defensa invoca le ganarían por goleada en capacidad de raciocinio, señor Martínez,

Miguel Martínez dijo...

Mi querido reincidente ddaa:

En primer lugar agradecerle que invierta su tiempo en leer y comentar mis artículos.

Si usted no conoce a ningún antiprohibicionista que abogue por el consumo por parte de los menores, probablemente estemos más de acuerdo de lo que a priori pudiese parecer, pues no es sino de eso de lo que me quejo en mi artículo: que no debiéramos permitir que a los adolescentes se les venda que el consumo de derivados del cánabbis es inofensivo porque no lo es, tiene sus riesgos como los tiene el tabaco, el alcohol o cualquier substancia mínimanente adictiva, y resulta evidente que a esas edades no siempre se es lo suficientemente maduro como para pretender tener consumo responsable de substancias prohibidas. No es coherente que por ley no se permita consumir alcohol o tabaco a los menores, y que en cambio, con dinero público, se patrocine a los que les dan el mensaje de que "fumo porros a diario, me fumo uno y es como poner la radio". Los adultos debieran tener -como suele suceder en la mayoría de ocasiones- la suficiente capacidad para decidir con conocimiento de causa sobre con qué castigan su cuerpo, ya sea nicotina, alcohol, cánabbis o colesterol. Sólo pido que seamos cuidadosos con nuestros jóvenes. Cuando crezcan y se conviertan en adultos ya será problema de ellos, mientras sean menores el problema es de todos.

Si. Efectivamente es un problema de Derecho. El consumo público de drogas ilegales está prohibido por la ley 1/92 de Protección a la Seguridad Cuidadana, y, mientras sea así, es lo que hay, nos guste o no. Los derechos los marcan las leyes y tenemos la que tenemos. No sé yo qué problema existe en guardar ciertas conductas -jurídicamente ilícitas cuando se hacen en público- para la intimidad.

Y la escalda del consumo no es ninguna teoría, querido reincidente. Es un hecho constatable en más del 90 % de los casos. Si me facilita una dirección de correo electrónico válida puedo hacerle llegar un estudio que hace unos años escribí para la Universidad de Barcelona en el que se recogía la opinión de eminentes médicos internistas, psiquiatras, psicólgos y todos ellos constataban la escalada del consumo como un hecho más que probado.

Atentamente,

DDAA dijo...

Estimado Miguel:

Estamos mezclando bastantes cosas que sería conveniente tratar por separado. A usted le gustaría que Estopa, entre otros muchos artistas, se abstuvieran de manifestar en sus canciones su gusto por los derivados del cannabis. Su argumentación se basa en que algunos menores, por la razón que fuere, podrían imitar a estos señores y ponerse a fumar cannabis como locos. No me parece un argumento muy sólido, dado que si lo aplicáramos a cualquier otro asunto que pudiera pervertir a los menores, me temo que nos quedaríamos con Viva la Gente, Voces Amigas, la canción aquella de Coca-Cola y muy poco más. Un menú musical bastante estrecho, a mi juicio. En lugar de pedir a las discográficas que censuren a los artistas o que éstos se autocensuren, la mejor opción sería que los padres controlaran lo que ven, leen o escuchan sus hijos. Así se ha actuado siempre y así debería hacerse en el futuro. Por lo demás, y frente a la idea de que la música pop favorece el consumo de drogas ilegales (la apología de las drogas legales es más propia del folk, con títulos que, sin duda, conocerá como "El vino que tiene Asunción", "Asturias, patria querida" y miles más cuya posible influencia sobre los jóvenes no parece molestarle demasiado), más de un autor afirma lo contrario, es decir, que la inmensa mayoría de las canciones pop y rock que hacen referencia a estupefacientes son más disuasorias que incitatorias. Lea por ejemplo esta noticia del diario argentino Clarín y verá que el caso de Estopa, que en ningún momento hace referencia a la "inocuidad" del cannabis, es una excepción, más que la regla.

Al rock no le gustan más las drogas, dice una investigación

En cuanto a la teoría de la escalada, es bastante mutante, y en su formulación clásica, la que llevo escuchando desde pequeñito, afirmaba que el cannabis llevaba a la heroína, algo desmentido rotundamente por el hecho incuestionable de que el aumento constante del uso de cannabis ha ido acompañadop durante la última década de un descenso no menos constante en el uso de este opiáceo. No son necesarios psiquiatras o supuestos expertos para probar algo que es meridianamente falso, y a estos hechos me remito.

Miguel Martínez dijo...

Eso, mejor por separado.

A mí, lo que me gustaría es que, como mínimo, no se destinara dinero público para contratar a personas que presumen de "fumar porros a diario" dándole a la frase un sentido de "no pasa nada" o "leña al cuerpo que es de goma", máxime cuando esas personas suelen ser tomados como modelos de vida existosa por nuestros jóvenes. Lo de la autocensura sería muchísimo mejor, pero a estas alturas un servidor ya no cree en duendes ni tampoco es cuestión de pedir peras al olmo. Y no son una excepción los Estopa, tenemos el caso de otro presunto músico -muy dado a ponerse ciego de patxaran en los vuelos transoceánicos- que expresa en una canción lo que a continuación les transcribo:


Hoy, me voy a comer el mundo
Voy a pasar de este curro que ya no me da pa ná
Y hoy , te voy a decir la verdad
Comienza mi nueva vida.......
Vuelvo a traficar.

aunque los burros siempre vuelen
Y los camellos se ahoguen en el mar
La vida es demasiado bella
Para perderla en trabajar
Y si el trabajo dignifica o deja de dignificar
Si no sé lo que esto significa
¿Qué coño más me da?
Yo vuelvo a traficar

Convendrá usted conmigo en que este tipo de letras no es que sean excesivamente ejemplarizantes para nuestros jóvenes. Pues a este tipo, hay ayuntamientos que lo contratan con el dinero que sale de mis impuestos para que dé estas "charlas musicales" a los jóvenes. Un servidor, la verdad, no considera que eso sea de recibo.

Desconozco que autor de las canciones que usted cita, pero estoy convencido de que nuestros adolescentes no consideran héroes a los que imitar a los que canten El vino que tiene asunción", ni las discográficas abocan el saco de los duros para publicitarlos hasta el infinito. Intentaré localizar un artículo que escribí hace años donde pongo como un trapo a una banda que presumía de agarrar bolingas a diario. El caso es el mismo y lo que digo para los de Estopa lo he dicho antes a todos los que presumen de un consumo irresponsable de tóxicos, sean del índole que fueren.


De nuevo y por última vez -por mi marte- con la dichosa escalada. Usted, mi querido reincidente, se remitirá a ciertos hechos, y un servidor hace lo propio con datos. Absolutamente todos los consumidores de heroína de los atendidos en el servicio de drogodependencias de un hospital catalán especializado en toxicomanías empezaron sus anaduras en las drogas de la mano de derivados del cánabis, y eso significa un 100%, según los datos obtenidos en el estudio que le cito. Creo recordar que la muestra incluía más de 300 toxicómanos que voluntariamente se habían sometido a tratamientos sustitutivos a base de metadona. Una cantidad cercana al 70 % habían sido politoxicómanos y se metían "de tó", incluyendo el cánnabis. Obviamente no todos los consumidores de cannabis "pasan a mayores", pero todos los que lo han hecho empezaron con el "canuto". Y eso es así y numerosos datos de numerosas encuestas de numerosos organismos lo corrboran. El descenso que usted cita en el consumo de los opiáceos responde, sencillamente, a un cambio de paradigma en el consumo de estupefacientes. Los que consumían heroína en los 80, o están muertos o están para el arrastre. Era una droga que estigmatizaba al dependiente y pasó de moda porque aparecieron otro tipo de substancias socialmente mejor consideradas. Los heroinómanos de hoy son, grosso modo, los pocos que quedan de entonces. Ahora se lleva mucho más las drogas "vistosas" y socialmente menos rechazadas, como la cocaína o las drogas de diseño, que no estigmatizan -al menos a corto plazo- al dependiente. Y de nuevo, pocos, poquísimos, han accedido a esas drogas sin haber pasado antes por las drogas mal llamadas "blandas", que fue como se catalogaron políticamente -que no clínicamente- los canabíticos hará un par de décadas.

No sé si usted, mi querido reincidente, es o ha sido padre de hijos adolescentes. Si lo es -y si no, lo podrá comprobar cuando lo sea- ya sabrá cuán difícil resulta para los padres controlar qué ven, qué esuchan y qué modelos de conducta y de vida eligen nustros chicos. Entre otras cosas porque marcarlos excesivamente de cerca sería sobreprotegerlos y éstos han de aprender a vivir en base a sus propias experiencias. En fin... aquí divagaríamos hasta el infinito y no conseguiríamos desvelar el sexo de los ángeles (si es que lo tienen)

Casi mejor dar el tema por zanjado -por mi parte- con la convicción de que cada cual se quedará con sus opiniones (respetables cuando se muestran con respeto) y sus argumentos; eso sí agradeciendo el hecho de que, al menos, pueda debatirse sobre posturas distintas con un mínimo de educación y de elegancia. Algo que nunca debiera de faltar en este medio.

Gracias de nuevo su tiempo.

Atentamente,

M.M.

DDAA dijo...

Ya me gustaría dar el tema por zanjado, estimado Miguel, pero usted no me deja.

Mis opiniones sobre drogas son independientes de que tenga o no descendencia. Es cierto que mucha gente, con la llegada de la paternidad, es mucho más proclive a tragarse las patrañas que se vierten sobre las drogas sufragadas, al igual que los conciertos de Estopa o Melendi, con dinero público, pero ya lo decía el presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas en su comparecencia ante el Congreso, ponencia que le invito a leer cuando ande despejado de tiempo:

«No somos una "asociación pro-cannabis", como dice el texto de la convocatoria. Ni hacemos apología ni nos interesa fomentar el consumo, menos aún entre adolescentes. Solo defendemos nuestros legítimos derechos como adultos. Es fácil de entender. Somos gente normal, con el mismo sentido de la responsabilidad que cualquiera. Y, por ejemplo, una cosa es que a un adulto le guste tomarse unos gin-tonics de vez en cuando y otra que le parezca bien que su hijo o hija de quince años se beba un par de ellos de buena mañana, antes de entrar a clase

Es un pena que nuestros argumentos no obtengan tanta difusión como las eternas jeremíadas de los prohibidores, porque, de ocurrir lo contrario, hace mucho que hubiéramos ganado la batalla por los corazones y las mentes de la opinión pública. Un poco de dinero público no nos vendría mal, aunque fuera una fracción del que se dedica a engordar a un buen montón de estómagos agradecidos dedicados a eternizar el problema de las drogas.

Por cierto, y al hilo de lo que dice sobre los estigmas, no son las drogas las que estigmatizan, sino las personas, especialmente las que no pueden vivir sin chivos expiatorios. Me permitirá que diga que esta gente me parece mucho más abominable que cualquier adicto.

Tampoco creo en drogas "duras" y "blandas", pero si de malas consecuencias se trata, es innegable que el cannabis es una droga mucho más amable y menos costosa físicamente para la mayoría de la población que el alcohol o el tabaco, ya hablemos de adicción, toxicidad o mortalidad.

Por lo demás, y en cuanto a la teoría de la escalada, es un hecho irrefutable que el cannabis suele ser la primera droga ilegal que se consume, pero de ahí a afirmar que su uso lleva a la heroína en algún modo, hay un abismo en el que se suelen despeñar muchos adalides antidroga. Le ruego a usted que no lo haga.